martes, 2 de noviembre de 2021

Me da mi calaverita

 Vivo en una unidad habitacional con veinte torres de siete pisos, en cada uno cuatro departamentos, menciono esto para que calculen cuántos niños puede haber, los días de muertos acostumbran pedir calaverita, recuerdo que antes simplemente salíamos con una caja de zapatos recortada como calabaza y una velita dentro y nos daban algunas monedas, ahora se disfrazan de personajes de la película de Disney  o serie de Netflix de moda, cargan con un recipiente de plástico chino o mexicano en forma de calabaza o calaca y esperan dulces, por recomendación de la administración uno debe colocar un distintivo en la puerta como aviso de que uno está dispuesto a cooperar, me digo genial, no pondré nada, pero mi familia opina lo contrario y no conformes con el adorno de la temporada colocan un letrero de “pide tu calaverita”. Ellas se van del departamento y me dejan con el compromiso de recibir a los ataviados infantes, toca el timbre una señora vestida de Chucky con un espantapájaros de dos años en los brazos, un poco tenso porque el timbre me causa ansiedad le doy dos o tres paletas, lo que mi puño alcanza a tomar, luego viene el desfile de varias Cruellas, Catrinas, niños con máscaras iluminadas y cruces en los ojos, otros tantos parecen carceleros con trajes naranja y máscaras negras con un cuadrado blanco, algunos de ellos traen metralletas, la verdad me espantan un poco y mi ansiedad sube, mi familia no regresa para encargarse del asunto. Decido retirar el letrero y aún así toca un batman como de diez años, pensaba que ese traje ya no se usaba, luego una vaquerita, mi ansiedad está a tope, estoy a punto de quitar los adornos cuando se acercan seis pequeños individuos con trajes rojos y máscaras de Dalí, me siento amenazado, les doy todos los dulces que quedan, ahora estoy aliviado, pero vuelven a llamar, en esta ocasión son dos Harry Potter y una  jovencita mal encarada con una gran cortada en el rostro, entro a la casa y no sé qué darles, pienso en sacrificar la ofrenda y darles fruta, pero tal vez no les guste y me agredan, se escucha que se acercan más, descubro una bolsa de paletas, con eso lo soluciono, abro y a los magos se agregó un Drácula y una especie de Frankenstein-Shrek acompañado de un hombre araña de 1.90 m de altura. Regresa mi familia y se encargan de la atención. Me tranquilizo,. Aunque no lo crean me gustan estas tradiciones, sólo que vistas desde las gradas.

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